La Muerte, el destino y el Amor no se ponian de acuerdo. Cada uno creia tener mas poder que los otros dos sobre los mortales. El Destino aseguraba que el era capaz de cualquier cosa, unir reinos, destruir culturas, provocar guerras y que la muerte y el amor solo eran consecuencia de sus actos. El Amor aseguraba que era el quien realmente tenia el mando sobre todas las cosas. Si habia guerras era por amor y en consecuencia, por, odio, la otra cara de su moneda, y si la gente vivia y moria, era tambien por su mediacion, ya que el les impulsaba a casarse, procrear, mantener sus posesiones y llegar a cometer hasta los mas horrendos crimenes con tal de no dejar de sentir ese fuengo en el corazon. A todo esto, la Muerte replico que ella ponia fin a ese amor con el peso de la losa, algo con lo que el Destino tampoco estuvo de acuerdo, pues aseguro que era el quien decidia como y cuando debia cerrarse esa losa. Asi enzarzados, llegaron a la conclusion de que para resolver el dilema tenian que proceder con un caso practico.
Pensaron toda la noche y al volver a reunirse, la Muerte dejo :
- El marques de Villanueva tiene dos hijos. el primogenito estaba destinado a casarse con la hija del conde de San Adrian, ahora novicia en el convento de Villanueva. ¿ No es asi ?
- Asi es -- respondieron Amor y Destino.
- Pues bien -- Prosiguio la Muerte-- Yo he acabado con el hijo del marques. En estos momentos, ya no respira y nunca conocera a su joven prometida, con lo cual, os he burlado a los dos.
El Amor solto una carcajada:
- Puede que el haya muerto ... pero el amor es mas fuerte que la barrera que acabas de interponer. La joven novicia le amaba, aunque nunca se hubieran visto. Yo me encargue de que asi fuera hace tan solo unas horas, y nada de lo que hagais tu o el Destino puede cambiar sus sentimientos. Tanto es asi, que en estos momentos la joven esta a punto de morir de pena al recibir la noticia de la muerte de su amado.
- Ya ha muerto -- confirmo la Muerte.
El Amor sonrio satisfecho y prosigio hablando:
- Yo me he propuesto que su amor sea tan intenso que supere las barreras de la muerte, y por fin estan juntos, asi que soy yo quien os ha burlado a los dos.
El Destino, que habia permanecido muy callado, fue el siguiente en hablar:
- Ni tu, Muerte, ni tu, Amor, estais por encima de mi. El primogenito del marques ha fallecido y su prometida tambien. Se amaran desesperadamente ... pero nunca, ¿ Me ois ?, nuca podran habitar el mismo mundo mortal o immortal. Habitaran tiempos distintos, mundos distintos y todo lo que podran compartir seran los objetos que quedaron atras, la memoria de un amor imposible, vagos recuerdos del pasado. Seran jovenes eternamente, pero nunca se encontraran.
A esto , la Muerte dijo :
- Hare todo lo posible por que no sea asi.
Y el Amor añadio:
- Vagaran por los siglos de los siglos entre la vida y la muerte hasta que un dia su amor se imponga a las fronteras del Destino y de la Muerte y los una de nuevo con un beso eterno.
El Destino fijo una fecha. Dentro de quinientos años, veremos quien tiene razon.
El destino, el Amor y la Muerte volvieron a encontrarse.
Como niños traviesos, habian estado observando durante quinientos años el discurrir de las vidas del primogenito del marques de Villanueva y de la novicia de ojos verdes. Habia sido divertido verlos vagar a traves de los siglos sin llegar a encontrarse jamas. Pero la diversion habia llegado a su fin y era el momento de saber cual de los tres habia ganado la apuesta.
El destino y la Muerte reconocieron su derrota. Los amantes estaban juntos y ya nada podria separarlos. Habia ganado el Amor. Pero este, con gran humildad, dijo que tambien el habia perdido. Tenian la mala costumbre de no tomar en cuenta al cuarto poder.
- Es el quien ha ganado la apuesta -- Dijo el Amor.
El Destino y la Muerte asintieron.
Les habia vencido la Voluntad.
( El Desvan : Susana Prieto y Lea Velez)